Geopolítica de los recursos naturales

Una política de Estado que transcienda a la ideología o política de los gobiernos, donde se busca garantizar el progreso económico, nacional, pero también una política exterior única en lo comercial y ante los desafíos que impone la globalización.

Venezuela fue, es y seguirá siendo un centro de atención prioritaria para las potencias mundiales y en el escenario regional. El petróleo y los recursos naturales además de la situación estratégica obliga a una política interna y exterior de consenso porque tanto Estados Unidos como China, Rusia, y la Unión Europea, tienen la mirada atenta a lo que pasa en nuestro país. Los venezolanos estamos y hemos estado en la agenda de todas las Cancillerías del mundo, particularmente en las de Washington, Moscú, Pekín, Bruselas, y el Mundo Árabe, donde compartimos intereses en el seno de la OPEP, más allá de las diferencias en esa región entre el Sunismo y el Chiísmo, representado por Riad y Teherán. El petróleo, después de la Primera Guerra Mundial ha constituido un factor fundamental para el poderío económico y militar y especialmente la Segunda Guerra Mundial. Hoy los Estados más desarrollados e industrializados no pueden prosperar sin el acceso a las materias primas indispensables para su desarrollo económico.

En el Siglo XXI, muchos conflictos internacionales y nacionales, han sido por el control de los recursos naturales, muchas veces entrelazados con antagonismos étnicos, religiosos y económicos. Entre otros podemos citar el de la Guerra contra Irak en el 2003, donde la finalidad estaba en controlar a la segunda reserva mundial de petróleo.

Venezuela tiene recursos subterráneos como metales, minerales, fuentes de energía, reservas freáticas, oro, también hidrocarburos, como el petróleo, el gas y el carbono. Tiene recursos a flor de tierra, como la facilidad para la producción agrícola y pecuaria, con la posibilidad de varias cosechas al año y la facilidad para la cría y la pesca, y recursos en el mar con sus más de 2000 Km de Costas en el Caribe, junto a los ríos que ofrecen potencial hidroeléctrico, pesca y comunicación. Todas estas materias son importantes para nuestra economía y en la geoeconómica de los grandes factores de poder en el mundo. Las economías industrializadas buscan los materiales estratégicos, para su seguridad en todo su crecimiento económico e industrial. 

Cuando fui Secretario como diplomático del Consejo Nacional para el Desarrollo de la Industria Nuclear CONADIN, pude observar y firmar acuerdos bajo la Dirección del Ministro de Energía y Minas de la época, Humberto Calderón Berti, con países como Francia e Italia, pero también con institutos latinoamericanos de Brasil y Argentina, y visitar su desarrollo nuclear, todos estos países interesados en el uranio y el torio, que tiene Venezuela en abundancia y que aún no se han desarrollado; por eso hace algunos días escribíamos en este mismo periódico sobre la “Energía Nuclear y Venezuela”.

Venezuela es un espacio geográfico en el ajedrez internacional, además de su historia como Aladid de la Independencia Latinoamericana. Estas inmensas riquezas nos convierten en núcleo de la geoestratégica de los diferentes actores internacionales, así lo experimentamos durante la Segunda Guerra Mundial durante la bipolaridad y con la caída del Muro de Berlín, donde la dialéctica Amigo-Enemigo siempre ha estado presente.

Es tiempo y así parece que ahora está ocurriendo (con las negociaciones en México entre oposición y gobierno), de una política de Estado que transcienda a la ideología o política de los gobiernos, donde se busca garantizar el progreso económico, nacional, pero también una política exterior única en lo comercial y ante los desafíos que impone la globalización y que transciende a lo circunstancial; tal es el caso de la defensa de Venezuela frente a la pretensión de la República Cooperativa de Guyana y antes del Reino Unido que nos arrebató 150.000 Km2 y donde ahora GeorgeTown con la complicidad de la últimos Secretarios de la ONU (Ban ki-moon y Guterres) y el apoyo de compañías como la Exxon, nos han adelantado en lo diplomático con la decisión de la CIJ de validar un arbitraje que consideramos nulo e írrito y frente a la obligación de las partes por el Tratado de Ginebra de 1966 que obliga a una negociación entre Guyana y Venezuela, sin judicializar el tema además que Venezuela nunca ha reconocido la competencia obligatoria de este Tribunal Internacional. 

En la nueva Geopolítica Mundial, con la proclamación de un sistema Monárquico y Teocrático de Afganistán por los Talibanes, sus recursos naturales, como es el caso de Venezuela, han obligado al nuevo gobierno a una política más pragmática de la que tuvieron en su primer periodo (1996-2001), y a una relación diferente de las grandes potencias mundiales, como Pekín, Moscú, Washington y Bruselas, y de los poderes regionales India y Pakistán.

Con el nuevo Canciller Félix Plasencia, que fue nuestro alumno en la Escuela de Estudios Internacionales en la UCV, y a quien recibimos en Seúl acompañando al Canciller de la época Fernando Ochoa Antich, y quien ha estado en diferentes cargos diplomáticos y habla varios idiomas, esperamos que nuestra diplomacia y así lo vimos en las 76 Asamblea de la ONU, como en el caso de los Talibanes con Baradar en Qatar y su conversación con Donald Trump pudiera dar una nueva orientación a nuestra Política Exterior en estos tiempos de pandemia y de Cisnes Negros con situaciones que se producen de manera inesperada. 

Jcpineda01@gmail.com 

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